Si quiere el FBI mañana mismo puede cerrar esta web. Es más que probable que algunas de las imágenes, links, textos o vídeos tengan derechos de autor y yo no he pagado a nadie por ellos. Soy una criminal en potencia.

Como no me gustan mucho los periodistas que hablan de todo sin saber de nada o sabiendo a medias no voy a entrar a evaluar lo que la ley SOPA, Sinde-Wert o Menganitodetal puede suponer para las libertades de expresión, de prensa o incluso de intimidad de las personas porque no conozco en profundidad sus textos. Pero la cosa no pinta bien. Por lo visto, ahora (o en un futuro próximo) un gobierno de esos democráticos y civilizados de los que palmean ante disidentes chinos que soportan estoicamente la represión de su tirano dirigente pueden consultar todas mi comunicaciones ya sean mails, llamadas, chats o intervenciones en redes sociales.

Captura de pantalla: El FBI informa en megaupload.com del cierre

Se cierra Megaupload. Y, de repente, aparece la silueta de Hitler entre una humareda provocada por una gigantesca pira de libros de judíos. ¡Qué exageración! ¡Cuánta demagogia! No, señoras y señores, cerrar Megaupload es prohibir la química porque alguien la usó para fabricar LSD. Y eso siendo generosos. Claro que no es un drama, nadie va a morir por el fusilamiento de una web (entre otras cosas porque existen centenares de alternativas) pero evidencia la intencionalidad de controlar el flujo de la información y eso, desde un punto de vista histórico, nunca ha traído nada bueno.

 

Todos los ciudadanos que un día dejamos de ser consumidores para convertirnos en usuarios, algunos incluso en usuarios pensantes, somos muy malos porque copiamos, linkeamos, descargamos, rebotamos y compartimos de todo sin rendir cuentas a nadie.

A estas alturas seguro que ya se vislumbra algún Alejandro Sanz enfadado por lo poco que pienso en su cuenta bancaria y sus problemas para llegar a fin de mes. Para él y toda la industria cultural a la que no le tiembla el pulso al cobrar 15€ por un ebook en Amazon o 10€ por un “edisc” en iTunes, estas palabras:

Yo consumo mucho en internet. Pagué en varias ocasiones por libros, películas y canciones que me gustaron y creía merecían ser pagados. Pero también pagué a Megaupload para poder ver series y películas que mucho distan de las ofertadas por la televisión (en este caso, española).  Y es que ustedes desaprovecharon una oportunidad de oro con la venta por internet. Por primera vez existía la manera de desprenderse del intermediario lo cual les permitía ser razonables y bajar sustancialmente el precio de sus productos. También pudieron importar series, documentales y películas que dotaran de una fantástica calidad a las decenas de canales de la TDT y así conseguir que los jóvenes volvieran a sentarse en el sofá. En cambio, hoy la mitad de los canales televisivos emiten reposiciones rancias de series rancias o programas que no me atrevería ni a catalogar. Ustedes, señores de la industria, autores, magnates de la comunicación podrían haber planteado un modelo de negocio diferente. Podrían haber creado un sitio online, un fastuoso escaparate en el que mostrar y vender bajo compra puntual o subscripción sus productos. Podrían incluso haber llegado a un acuerdo con el hoy extinto Ministerio de Cultura para pactar subvenciones a tanto la descarga/el clic/la visualización creando así una verdadera, democrática y potentísima industria cultural. Yo hubiera pagado por ello de la misma manera que pagué por Megaupload, mi música y libros favoritos. Podrían haber elegido no criminalizar a millones de personas por algo que, sin duda, es culpa de su incapacidad para adaptarse al siglo XXI.

 

Si hubieran elegido pervivir con menos en lugar de patalear, insultar y vomitar insolencias otro gallo les cantaría. Han estirado tanto la cuerda que hoy cualquier autor inteligente sabe que no les necesita para triunfar y que ustedes no hacen sino exprimir económicamente un producto (muchas veces mediocre) confundiendo cultura y consumo. Por lo visto ustedes entre susto o muerte eligieron matar a un tercero.

 

Y todo esto lo dice alguien que sigue yendo al cine. A veces incluso a ver cine español.

 

P.D.: Está claro que este mundo tiene un problema. De hecho, un gravísimo problema. La gente a la que votamos no tiene obligación alguna de cumplir sus promesas electorales y pueden llevar a cabo leyes esperpénticas de una trascendencia mayúscula sin considerar la opinión de la mayoría lo que les permite hacer y deshacer según una (cuanto menos) dudosa lista de prioridades. Y sin embargo, y a pesar de todo lo anterior, no creo que el cierre de Megaupload esté únicamente relacionado con la caza y captura de los piratas. ¿Por qué? Porque si la memoria no me falla la piratería, los sites de descargas o los torrent no son cosa de anteayer por lo que sus “nocivas” consecuencias tampoco lo son. Lo que sí es de anteayer es el prominente poder de las redes sociales que, en mi opinión, son los primeros enemigos de esos señores que gobiernan para vete a saber quién.

 

P.D.2.: También podría ser cierta la versión del FBI sobre la turbia economía de Megaupload. Aunque así fuera, no cambiaría ni una coma de este texto.

 

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