La agencia AFP informaba ayer sobre el encargo de 400 visores ópticos por parte del Ministerio de Defensa inglés a la empresa norteamericana Trijicon. Y lo que no debía ser noticia se convirtió en escándalo.

En la imagen 2COR4:6 o "Porque el mismo Dios que dijo: 'Brille la luz en medio de las tinieblas', es el que hizo brillar su luz en nuestros corazones para que resplandezca el conocimiento de la gloria de Dios, reflejada en el rostro de Cristo".

La polémica viene dada porque la empresa Trijicon incluye en sus miras inscripciones biblícas. En el caso de las demandadas por el el gobierno inglés: JN8:12, o lo que es lo mismo, Capítulo 8, versículo 12 del libro de Juan.

En la versión inglesa de la Biblia King James esto es: “Entonces Jesús les habló otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.

Aunque se desconoce cómo se hizo público el dato, el ministro de defensa corrió a hacer lo que sabe, defenderse y declaró que la empresa Trijicon fue seleccionada porque “ofrece las miras ópticas con mejor rendimiento”, sin más.

Su homólogo en el partido opositor liberal aprovechó la golosina afirmando que “Eso será para algunos de nuestros enemigos una prueba para convencer a sus seguidores de que estamos inmersos en una guerra religiosa entre el cristianismo y el islam”.

Por su parte, Trijicon ha declarado que pone referencias a las Escrituras en sus productos desde hace más de dos décadas. Según un portavoz, “mientras tengamos hombres y mujeres en peligro, seguiremos haciendo todo lo posible para brindarles tanto la tecnología más avanzada como el apoyo sin fin y las oraciones de una nación agradecida”.

Seguir manteniendo que esto no es una cruzada sino una lucha por la defensa de las libertades y la seguridad es absurdo. Las guerras de Afgansitán e Irak siempre han olido mal, como a podrido.

En Afganistán se buscaba, y busca, a Bin Laden escondido en una cueva que la más sofisticada tecnología militar no ha conseguido localizar. En Irak se buscaban, ya no, armas de destrucción masiva ¿en serio pretendían encontrarlas? No recuerdo amenazas de terrorismo islamista a base de bombas atómicas. Precisamente de ahí radica su peligrosidad, del uso de seres humanos como armas que poco o nada tienen que perder con su inmolación.

Al final es un conflicto entre intereses económicos, por supuesto, pero también entre ideas radicalmente opuestas aunque parecidas en formas, una enorme discusión de patio de colegio. Mi Dios, mi libertad, mi economía, mi armamento y mi democracia son los mejores frente al “yo… más”.

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